Natural de una zona donde se cultiva café, cultivador el abuelo, la madre, el tio; catador profesional el hermano, siempre café en el entorno.Entro a una de esas tiendas sofisticadas, pido uno antes de tomar el cual se desatan en diez minutos de amable palabrería. Esto, dicen, es un café cultivado a 1351, 23 metros de altura, sobre una colina empinada, o en sus laderas, regado por las lluvias de la cordillera central, sembrado y cuidado por las manos callosas de personas de verdad, de piel tostada. Beneficiado entre aguas cristalinas y secado al sol. El sabor resultante es intenso pero suave, no ácido pero lo suficiente, afrutado, con sutiles olores a hojas que caen de árboles centenarios, toques de mariposas de colores y ronroneantes recuerdos de transporte en mulas camineras. Un dejo de durazno al inicio y al final algo alimonado, como de naranja o mandarina, incluso sabor del aguacate papelillo.Tomo lo que sale del recipiente de largo y perfilado cuello y si: verdaderamente huele y sabe a todo lo que usted dice, y si no sabe ni huele no será por su culpa sino por mi ignorancia. Pero, ¿sabe qué? yo quería era un café, home!, uno que sea y sepa a eso, a café.Nada barato, pagué, salí... y pedí un tinto a la señora de la esquina. Rico.
Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
agosto 04, 2023
Café
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario