"Dime, Sócrates, ¿Qué tienes intención de hacer? ¿No es cierto que, por medio de esta acción que intentas, tienes el propósito, en lo que de ti depende, de destruirnos a nosotras y a toda la ciudad? ¿Te parece a ti que puede aún existir sin arruinarse la ciudad en la que los juicios que se producen no tienen efecto alguno, sino que son invalidados por particulares y quedan anulados?" (Critón 50a y 50b)
Cuando se desatiende la ley, cuando la orden de quien está facultado para darla es cuestionada y finalmente desobedecida, cuando por soberbia o enfermedad se pierde el juicio ¿no se quiere destruir la ciudad, en este caso la nación? Vivimos tiempos en que se atacan las murallas desde adentro, desde la intimidad y la cercanía del hijo o del hermano. Tiene sentido. Es el cambio. Un cambio que no acaba de identificarse en que consiste, que. Insiste en la palabra misma: el cambio es el cambio, obviamente a favor de quién lo promueve. En otros términos: el cambio soy yo, ¿de acuerdo?

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