Es lindo volver a ver jugar tenis... Después de años en que los torneos fueron solo el chin chin de la registradora, sufrimiento, malas caras, rotación monótona. Ver jugar, ver sonrisas en la cancha, sorpresa y alegría en la gradería. Claro, subsiste la registradora y los gestos adustos. A los 40 las vacas sagradas no piensan más que en ello. ¡Qué partidos hemos visto estos dias en el US Open! ¡Cómo se sueltan estos jugadores ante la ausencia del miedo!
*Ya no hay jueces en las líneas, se ven cámaras alineadas con ellas que seguramente se conectan con el dispositivo que tiene el juez de silla. Los sensores no dan espacio a dudas.
¿Seguirá habiendo jugadores? ¿los sustituirá algún implemento digital? Seguro. Pero ver las calles aledañas al Arthur Ashe llenas con multitud de personas hace suponer que las personas, aún, cuentan. Aún.

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