No buscó nada. Y efectivamente eso ocurrió: nada. El tiempo es una flecha que va en una sola dirección. Adelante siempre estarán el caos y la destrucción. Pero nuestra mejor apuesta a favor del ahora es por un mejor mañana. Como si fuera evitable reintegrarnos físicamente a este cementerio de cuatro mil seiscientos millones de años; como si los dinosaurios vivieran; como si le importara. Como si nada no acabase siendo siempre más real que algo. La flecha avanza hacia adelante. Y yo también, como tú, cabalgo en ella.
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