Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Aunque yo hablara,
los fríos labios serían
sólo viento de otoño.
—Bashô
Mi pobre corazón, golpeado pronto, sin salvación, un desastre sin culpa, no tiene espacio para el olvido. Sabe callar, si. Aprende a ignorar. Reclama comprender y aceptar. Lo que ha pasado por él en él está. Ahora quizás aprenda la técnica del silencio: como una enfermedad, decir lo que tiene sentido para si. Huir del cerco. Pronto. En medio de la algarabía las cosas tienen siempre sabor de despedida. Sabor a hierro y olor a polvo. Campanas de bienvenida.
©lfg-c
Las euménides

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