No te acuerdes de mi porque me acordé de ti. No mires nada porque te lo dijo un libro o porque figura en la lista de las cosas que hay que ver o porque es un récord.
Aún tengo como la más grande de las maravillas la flor del diente de león. Maleza que deshace el viento, solía tomar una de algún prado camino a casa y verla deshacerse al impulso de la suavidad de un soplo. Ya no lo hago: me quedo contemplando cómo se mece por el aire que desplazan los autos que pasan a su lado. Tiene una larga vida la flor del diente de león: vive el tiempo para el que está hecha. No quiero cortar su existencia arrancándola. Creo saber que siente. No quiero hacerme memoria ni ser memoria al pasar, ni recuerdo obligado. Del ratico que es la vida el que hayamos coincidido tiene valor en si mismo.
No te acuerdes de mi porque me ves. No me recuerdes.
Sé presencia.
lfg-c©

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