Somos diferentes. Eso que decimos de manera fácil no lo aceptamos de igual forma. Yo soy aire y tu tierra, yo agua y tu fuego, tu eres sólido y yo líquido. Yo gaseoso y tu concreto. Te dices realidad, yo fantasía. Lo sabemos y dependiendo de uno u otro tenemos más o menos capacidad, necesidad aunque la neguemos, de aproximarnos, de encontrar el punto de convergencia, la aceptación o tolerancia para estar, querer o convivir. Hay volcanes bajo el agua y se juntan también el fuego y la nieve. Lo sólido se funde, lo líquido se endurece, el gas se licúa. Pero tu pretender es inamovible. El que no aceptaría estar en una jaula se hace una para enjaular a otros. Tu ¡qué risa!, carne en descomposición, te crees roca inamovible cuando eres polvo. Te crees selva y eres un desierto, acero siendo calcio. Unidad de carbono, no de oro.
Hasta el diamante es moldeable, amor. ¿Amor? ¿Qué cosa es eso? Amor de bragueta es lo que abunda... diez mil millones lo atestiguan. Y centenares de miles de millones de yoes supuestos se deslizan entre nada y para nada.
Hoy pensé en esto. Eso es Yo.
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