Dos momentos me llevaron estos días a los tiempos del enamoramiento con el zen. En uno de ellos vimos un sapo saltando sobre el pavimento entre los gritos de quien les tiene miedo. En otro me llevaron a conocer un árbol de corteza multicolor que se lanzaron a cuestionar si eran reales arrancándole pedazos. Inmediatamente asocié ello con el clásico texto de D. T. Suzuki y Erich Fromm, Budismo Zen y Psicoanálisis. El tema se introduce a partir de considerar dos textos.
Un haiku de Basho:
When 1 look carefully
I see the nazuna blooming
by the hedge!
[Yoku mireba
Nazuna hana saku
Kakine kana.]
Y un poema de Alfred Tennyson:
Flower in the crannied wall,
I pluck you out of the crannies,
I hold you here, root and all, in my hand,
Little flower – but if I could understand
What you are, root and all, and all in all,
I should know what God and man is.
'Tennyson arranca la flor. Basho no; la mira absorto en sus pensamientos. Siente algo en su espíritu, pero no lo expresa. Deja que un signo de admiración diga todo lo que quiere decir. Porque no tiene palabras para expresarlo; su sentimiento es demasiado pleno, demasiado profundo.'
El sapo, una vez que armados de hierro fuimos a por el, resultó ser una hoja seca movida por la brisa.
El árbol, hierático, a mi al menos, me habló. ¿Qué si todos me arrancaran un pedazo? ¿Cuánto más permanecería? Ya tengo el concreto en mis raíces, será cosa de días que me arranquen para sembrar cemento. "En mi vientre han sembrado hierro y cosechan piedras..."
No hay comentarios.:
Publicar un comentario